Con la vuelta del verano y una vez superado el síndrome de depresión posvacacional, que a todos nos afecta en mayor o menor grado, todos retomamos la rutina y las ganas de ponernos en forma y recuperar la silueta desde cero. En el mundo de la nutrición, los regímenes y las dietas están un poco como los publicistas: que ya no saben que inventar. De vez en cuando nos topamos con alguna dieta divertida y curiosísima como es el forking. Se trata de una innovación que llega de Francia y que te explicamos a continuación.
El forking es solo aplicable a la cena y se trata de comer alimentos en los que solo se utilice el tenedor (Fork significa tenedor en inglés). Así que hay que hacer desaparecer lo antes posible las cucharas y los cuchillos por las noches. La base de la dieta es que los alimentos que solo se pueden comer con tenedor son más sanos por lo general, aparte de que se reduce la ingesta y de que el pinchazo del tenedor permite la filtración de grasas, por lo que estas se reducen una vez que pasan a nuestras reservas. Esta basada en la crononutrición y se ajusta al famoso dicho de desayunar como reyes, almorzar como príncipes y cenar como pobres.
Los resultados no son a corto plazo, nisiquiera muy visibles. Pero los practicantes del forking aseguran que ayuda a adquirir buenos hábitos alimenticios y qués es muy sencillo encontrar la voluntad para seguirlo. Si alguno o alguna se apunta, ¡que dentro de un mes nos escriba con los resultados!