¿Sabías que dependiendo de la luz nuestra cara se ve más o menos favorecida? Por ejemplo, bajo una luz cálida nuestro rostro gana en juventud, bajo una luz fría nuestros rasgos se endurecen y bajo una luz blanca o azul se marcan más las facciones y quedan al descubierto pequeñas imperfecciones.
¿Por qué te explicamos todo esto? Pues porque a la hora de maquillarte vas a tener que tener en cuenta todos estos aspectos. Si sabes que vas a ir a un local donde la luz es cálida deberás maquillarte de manera distinta a si vas a uno iluminado con luz azul, etc.
¿Cómo saber qué tipo de maquillaje requiere cada ocasión? Sencillo. Siempre deberás maquillarte con una luz parecida a la que luego vas a estar expuesta cuando salgas. Es recomendable que cuanto más natural sea la luz menos maquillaje utilices.
Ten en cuenta que la luz artificial se “come” el color así que si estás bajo una luz cálida deberás usar un color igual o superior al de tu piel, pintalabios de colores fuertes y sombras de ojos en colores fríos. Si vas a estar expuesta a una luz fría utiliza un tono igual al de tu piel y emplea tonos cálidos para labios y ojos.
Si vas a estar a plena luz del día se recomienda usar un maquillaje muy natural que tiende a colores fríos en invierno y cálidos en verano.
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