Vaya día. Me he levantado con el pie izquierdo, no me salía nada bien en el curro, estoy deprimido/a, me he cabreado tontamente con cualquier bicho viviente que se cruzase en mi camino y para colmo me he atiborrado a dulces, por lo que ahora sumo un sentimiento de culpa abrumador. Un mal día. Pero llego al gimnasio, me calzo mis deportivas, mi chándal y entro a clase de… cardiobox.
Deporte de moda, en parte gracias al auge del boxeo femenino, es una actividad perfecta para quemar calorías a la vez que te deshaces del estrés, la agresividad y los malos rollos de un día gris. A golpe de música break y de unas coreografías muy elaboradas (los primeros días es inevitable perderse y que tus compañeras corran el peligro de comerse un codazo), el cardiobox es boxeo, aeróbic, y baile, 3 en 1. Muy recomendado para fortalecer todo el cuerpo, desengrasar las articulaciones y fibrar esas zonas que se resisten a endurecerse.
Nació en EEUU a mediados de los 80 lo puedes encontrar en cualquier gimnasio bajo los nombres de aerobox, cardiocombat, bodycombat o slugmanía.
Y la cantidad de furia que se va de mi cuando me pongo a dar puñetazos… es una buena práctica, sí señor.